La despoblación por fin en la agenda política de la UE / A espoblazión por fin en l’achenda politica d’a UE

por Miguel Martínez Tomey

captura-de-pantalla-2017-01-21-a-las-18-22-42 Los dos últimos meses de 2016 han deparado esperanzadores acontecimientos para cualquiera que trabaje con seriedad, convicción y empeño por detener la imparable decadencia del medio rural. El de Aragón y el de cualquier otra zona de Europa que vea desde hace tiempo marchar a sus jóvenes a las ciudades mientras se abandonan explotaciones agropecuarias, industrias y negocios locales. El más decisivo de todos ellos se produjo el 10 de noviembre de 2016. Ese día la Comisaria de Política Regional de la Comisión Europea, Corina Cretu, visitó Teruel y anunció su propósito de plantear a las instituciones de la Unión Europea el diseño de una política específica para las regiones escasamente pobladas de la Europa del sur (entendiendo como tales aquellas que no pertenecen al ámbito ártico y subártico de Escandinavia, que ya disfrutaban de un esquema político propio).

Después de décadas de estrellarnos una y otra vez contra un muro en el afán de obtener la atención prioritaria de la que disfrutaban regiones más pobladas y equilibradas que nuestros espacios rurales y montañosos del interior, este hito es de una enorme importancia. Pero solo se ha podido producir como resultado de un trabajo desarrollado desde el realismo y de una más esmerada comprensión de las lógicas y mecanismos que rigen en la Unión Europea. Como resultado de ello, se ha sabido aprovechar un cambio favorable producido en la última reforma de los Tratados de la UE que en la práctica había pasado desapercibida durante años para casi todos.

Dicha novedad se ha producido gracias a la evolución de la propia concepción de la política europea de cohesión territorial de los últimos años, que ha obrado un cambio decisivo con la entrada en vigor en 2009 del Tratado de Lisboa y el precepto –plasmado en el artículo 174 del nuevo Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea- de prestar especial atención a “las regiones que padecen desventajas naturales o demográficas graves y permanentes”. Sin duda, desde el comienzo de esta legislatura europea (julio de 2014) algunas iniciativas llevadas a cabo desde el Parlamento Europeo y el Comité de las Regiones ligadas a la preocupación por abordar los llamados “desafíos demográficos” de Europa, entre los que se encuentran el envejecimiento y la despoblación de las zonas rurales, han contribuido a sensibilizar a la Comisión a este respecto. Pero no hay duda de que quienes de forma más eficaz han puesto nombre, cara y narrativa concreta a este problema ante los ojos de los funcionarios de la Comisión –doy fe de ello- han sido los representantes de las organizaciones empresariales de Teruel, Soria y Cuenca (desde 2014) y en el último año del Gobierno de Aragón y, de forma más paulatina, el gobierno de Castilla y León.

Obtenido este compromiso de la Institución europea que detenta el poder de iniciativa por antonomasia toca ahora una compleja y frenética tarea: diseñar y proponer al Parlamento Europeo y al Consejo (esto es, a todos los Estados miembros de la UE) una política para estas zonas que asegure resultados, es decir: que consiga convertir el declive de nuestros pueblos y comarcas más frágiles en crecimiento económico y demográfico. Destaco de todo ello varios aspectos:

Actividad frenética: porque será a lo largo de 2017 y parte de 2018 cuando este diseño político habrá de quedar definido y deberá contar con un acuerdo suficiente o al menos de principio entre las instituciones y gobiernos de los Estados miembros para su adopción y aplicación a partir de 2020. Así pues, quienes hayan de impulsarla y favorecerla habrán de consolidar el clima de consenso del que parece gozar actualmente este problema y trabajar rápida y coordinadamente para que no se nos escape este tren por culpa de disputas de regate corto o producto de intereses espurios. ¡Hay que moverse deprisa y sin malgastar energías!

Diseñar una política verdaderamente eficaz: acumulamos décadas de experiencia en las políticas generales concebidas para el desarrollo regional y a estas alturas del cuento ya sabemos que para nuestras zonas más frágiles y despobladas éstas no funcionan. Es necesario partir de cero y, con humildad, generosidad y amplitud de miras, aprender de otros países en donde han adoptado enfoques distintos que sí han dado resultados. Y esta también es una gran noticia: esos casos de éxito existen y debemos ser capaces de aprender de ellos y aplicar sus métodos y experiencia adaptándolos a nuestras propias realidades.

Ser realistas y convencer: ninguna propuesta, por buena que sea, verá jamás la luz si los Estados miembros y el Parlamento Europeo no la apoyan, sean cuales sean las causas de su bloqueo. Hoy día la política de cohesión territorial de la UE está fuertemente cuestionada y no es ningún secreto que las restricciones cada vez mayores a las que se somete el presupuesto de la Unión son un argumento central en las objeciones que plantean gobiernos como el alemán o el holandés. Por tanto, no solo hay que convencer de que cada euro utilizado en esta política habrá de generar resultados claramente positivos en un plazo no demasiado largo sino que hemos de asumir que no es realista esperar un torrente de millones vertiéndose sobre nuestras comarcas más despobladas. Lo puedo decir de otra manera más clara y contundente: quien espere una lluvia de dinero se engaña; quien la prometa miente.

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Os dos zaguers meses de 2016 han portiato asperanzaders acontezimientos ta cualsiquiera que treballe con seriedá, delera y empente por aturar a terne decadenzia d’o meyo rural. O d’Aragón e o de cualsiquier atra zona d’Europa que beiga dende fa tiempo marchar á os suyos chobens enta ras ziudaz entre que s’abandonan esplotazions agropecuarias, industrias e negozios locals. O más dezisibo de toz se produzió ro 10 de nobiembre de 2016. Ixe día a Comisaria de Politica Rechional d’a Comisión Europeya, Corina Cretu, besitó Teruel e nunzió o suyo proposito de planteyar á ras instituzions de l’Unión Europeya o diseño d’una politica espezifica ta ras rechions tasamén poblatas d’a Europa d’o sur (entendendo como tals aqueras que no pertenexen á l’ambito artico e subartico d’Escandinavia, que ya espleitaban d’un esquema politico propio).

Dimpués de decadas d’estampar-nos clau-clau contra un paretón en o afaño d’otener l’atenzión prioritaria d’a que espleitaban rechions más poblatas y equilibratas que os nuestros espazios rurals e montañosos d’o interior, ista fita ye d’una desinforme importanzia. Pero nomás s’ha puesto produzir como resultato d’un treballo desarrollato dende o reyalismo e d’una más funda comprensión d’as lochicas e mecanismos que richen en a Unión Europeya. Como resultato d’ixo, se ha sapito aprobeitar un cambeo faborable produzito en o zaguer reparo d’os Tratatos d’a UE que en a prautica eba pasato inorato en as zagueras añadas ta cuasi toz.

Dita nobedá s’ha produzita grazias á ra eboluzión d’a propia conzezión d’a politica europeya de codesión territorial d’as zagueras añadas, que ha operato un cambeo dezisibo con a dentrata en oserbanza en 2009 d’o Tratato de Lisboa e o prezeuto -plasmato en o articlo 174 d’o nuevo Tratato de Funzionamiento d’a Unión Europeya- de fer atenzión espezial á “ras rechions que padexen esbentaxas naturals u demograficas grieus e premanens”. Ye platero que dende ro escomienzo d’ista lechislatura europeya (chulio de 2014) bellas iniziatibas feitas dende o Parlamento Europeyo e o Comité d’as Rechions ligatas á ra procupazión por abordar os clamatos “desafíos demograficos” d’Europa, entre os que se troban o abiellamiento e a espoblazión d’as zonas rurals, han contrebuyito á sensibilizar á ra Comisión á iste respeuto. Pero no bi ha dandalo sobre os que de traza más eficaz han meso nombre, carra y narratiba concreta á iste problema debán d’os güellos d’a Comisión e que -en doi fe- yen estatos os representans d’as organizazions interpresarials de Teruel, Soria e Cuenca (dende 2014) y en a zaguera añada d’o Gubierno d’Aragón e, de traza más ranzonera, o gubierno de Castiella e Lion.

Otenito iste compromís d’a Instituzión europeya que detenta o poder d’iniziatiba por antonomasia toca agora una complexa e frenetica faina: diseñar e proposar á o Parlamento Europeyo e á o Consello (isto ye, á toz os Estatos miembros d’a UE) una politica ta istas zonas que asegure resultatos, ye dizir: que aconsiga mantornar o declibe d’os nuestros lugars e redoladas más frachils en creximiento economico e demografico. Estaco de tot ixo bels aspeutos:

Autibidá frenetica: porque será a o largo de 2017 e parti de 2018 cuan iste diseño politico abrá de quedar definito e deberá contar con un alcuerdo sufizién u á o menos de prenzipios entre as instituzions e gubiernos d’os Estatos miembros ta ra suya adozión e aplicazión á partir de 2020. Asinas pues, os que aigan d’empentar-la e afaborexer-la abrán d’asolar o clima de compleganza d’o que parixe gozar autualmén iste problema e treballar rapedamén e coordinata ta que no se nos eslampe iste tren por culpa de disputas de recate curto u produto d’intreses bordes. ¡Cal esbellugar ascape y sin malmeter enerchías!

Diseñar una politica berdaderamén eficaz: acumulamos decadas d’esperenzia en as politicas chenerals conzebitas ta o desarrollo rechional e a istas alturas d’o cuento ya sapemos que no funzionan en as nuestras zonas más frachils y espoblatas. Cal partir de zero e, con umildá, chenerosidá e amplaria de miras, aprender d’atros países do han adotato enfoques distintos que sí han feito onra. E ista tamién ye una gran notizia: ixos casos d’esito esisten e debemos estar capables d’aprender d’ellos e aplicar os suyos metodos y esperenzia en adautando-los á ras nuestras propias reyalidaz.

Estar reyalistas e combenzer: denguna propuesta, por buena que siga, nunca no beyerá a luz si os Estatos miembros e o Parlamento Europeyo no la refirman, sigan cuals sigan as causas d’o suyo bloqueyo. En istos tiempos nuestros a politica de codesión territorial d’a UE ye grieumén custionata e no ye garra secreto que as restrizions cada bez mayors á ras que se sozmete o presupuesto d’a Unión yen un argumento zentral en os dandalos de bels gubiernos como l’alemán u l’olandés. Por tanto, no solo cal combenzer de que cada euro que se faiga serbir en ista politica abrá de chenerar resultatos claramén positibos en un plazo no guaire largo sino que emos d’asumir que no ye reyalista asperar una botinada de millons abocatos sobre as nuestras comarcas más espoblatas. Lo puedo dizir d’atra traza más esclatera e contundén: qui aspere una plebia d’arsians s’engaña; qui la prometa miente.

(Publicado en Aragón Digital)

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